Este jueves 16 de noviembre tenía lugar el preestreno de una obra inédita del director sueco, Ingmar Bergman. Se trata de Saraband una película que acabó de rodar el pasado 2003. 
Con motivo de este preestreno, Cine actual quiere repasar un poco la trayectoria de este reconocido director. Ahora a sus 87 años es uno de esos pocos genios que podemos decir que siguen entre nosotros. En toda su carrera, Bergman ha alternado el trabajo teatral con el cinematográfico. “El teatro, dijo en alguna ocasión, es mi mujer fiel, mientras que el cine es mi costosa querida” (Fuente).
Así pues, el teatro fue la primera manifestación artística que cultivó desde sus 26 años pero en 1949, ya con 31 años alcanza el reconocimiento definitivo con Prisión (Fängelse).
Prisión era su sexta película donde narraba la historia de un viejo profesor que concibe un film sobre el infierno basado en la premisa de su localización en la tierra, donde los demonios poseen poder sobre la vida humana y habla con un periodista para escribir un guión sobre el tema. Este trabajo le sirvió para explorar temas como : la vida, la existencia, la soledad y la muerte, temas que han sido constantes en su filmografía.
El éxito internacional no le llegaría hasta 1955 con su película Sonrisas de una noche de verano ( Sommarnattens leende ) y que le valió el premio especial en el festival de Cannes de aquel año. Inspirada en la propia escenificación de Bergman de La viuda alegre , la película nos cuenta la historia de un matrimonio sueco durante el primer cuarto del siglo XX.
El matrimonio es algo particular porque él es mucho mayor que ella, de hecho el hijo que él tenía con otra mujer es de la misma edad o mayor que su nueva esposa. Además desde que se casaron no han tenido nunca relaciones. El espera pacientemente a que ella esté preparada, pero ella no tiene muy claro todavía a quién ha entregado su amor, si a su marido o al hijo de éste. (Fuente).

Y entonces llegamos a la genuina, magnífica y maravillosa El séptimo sello y es que cualquier adjetivo positivo se queda corto para calificar esta historia ambientada en la Edad Media que muchos han considerado un hito en la historia cinematográfica. Vio la luz en 1957 y todavía hoy debe ser un referente por ese guión tan bien elaborado, una puesta en escena – en blanco y negro - perfecta y una obra final con muchos mensajes que ofrecer.La historia que nos cuenta esta película podemos resumirla así: “Un caballero regresa de las cruzadas con su escudero. En el camino encuentran la peste que está asolando el territorio. De repente la Muerte se le presenta al caballero, quien desea un plazo, no porque tema morir sino porque quiere un poco de conocimiento. La Muerte le permite jugar con ella al ajedrez, pero no está en capacidad de darle respuestas. Una familia de juglares, un clérigo desalmado, una muchacha acusada de brujería y otros personajes son los últimas encuentros del caballero antes de llegar a su castillo” (aquí
podéis leer como se le ocurrió la historia a Ingmar Bergman).
Ese mismo año, 1955, estrenaría Fresas salvajes ( Smultronstället ) uno de sus trabajos más admirados junto a otros que le siguieron como Persona ( Manniskoätarna ) de los años sesenta, Sonata de otoño ( Höstsonaten ) de los setenta y su última película, Fanny y Alexander (1982), que ha sido considerada como el testamento artístico de Bergman. Hasta ahora que nos llega Saraband y habrá que ver si no será considerada el nuevo testamento del director sueco.
“Ingmar Bergman dijo más de una más vez, que tras Fanny y Alexander , hace ya más de veinte años, no esperásemos más películas suyas: su relación con el cine había terminado definitivamente.
Sin embargo, y afortunadamente para su público, se retractó de su declaración o, si se prefiere decir, de su amenaza (a no ser que imágenes en movimiento, fotografiadas, compuestas y montadas con un sentido artístico y visual evidente, concebidas como acciones dramáticas destinadas a la televisión, no se consideren relacionadas con el cine.)
Lo mismo dijo de Saraband , una obra estrenada recientemente en la televisión sueca. Pero esta vez existen sólidas razones para creerle, no sólo porque Bergman haya cumplido 85 años. En esta película, uno tiene la intensa impresión de estar viendo un epílogo de su existencia…” (Fuente). En Saraband , dos personajes, Marianne (Liv Ullmann) y Jo-han (Erland Josephson), vuelven a encontrarse después de haber permanecido separados treinta años. De pronto, Marianne siente la necesidad de ver de nuevo a su ex-marido. Deci-de ir a visitar a Johan a su antigua residencia de verano situada en la provincia de Dalarna. Así, un precioso día de otoño, se coloca al lado del sofá reclinable y le despierta con un beso de buenos días. En la casa también pasan el verano el hijo de Johan, Henrik (Börje Ahlstedt) y la hija de éste, Karin (Julia Dufvenius).
Henrik imparte clases de violonchelo a su hija y tiene planes de futuro para ella. Las relaciones padre-hijo son tensas, pero ambos son protectores con Karin. Guardan luto a Anna, la querida mujer de Henrik, que murió dos años antes, pero que sigue aún presente en sus vidas. Marianne no tardará en darse cuenta de que las cosas no van tan bien, y se ve envuelta sin quererlo en una complicada e incómoda lucha por el poder.
Sin duda un argumento atractivo que lamentablemente parece la despedida definitiva de Ingmar Bergman del cine. Esperemos que nos deje un buen sabor de boca….
Jennifer Rey Pangalangan
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